martes, 21 de febrero de 2017

Carnaval II.

La pesadilla continua. 

El domingo tuviste que salir pitando a las diez de la noche a un chino a por alguna cosa, animal o planta para hacerle unas orejas de león a Jomío y ayer tuviste que patearte todo iaioland en busca de una cola de león o en su defecto, algo con qué hacerla. 

Y no exageras  cuando dices que encontraste todos los chinos arrasados por hordas de madres desquiciadas por deberes carnavalísticos.

En un chino te encontraste a una madre sudorosa y jadeante abriendo compulsivamente todos los paquetitos de medias infantiles para ver el color de la media que había dentro porque por el agujerito del cartón no se apreciaba si era azul oscuro, verde oscuro o marrón mierda. No hubo huevos de preguntarle si quedaba alguna marrón porque parecía que se había escapado de Walking Dead. Hiciste el moonwalker hacia la puerta de salida sin quitarle un ojo de encima por si se giraba y se te echaba a la yugular.

En otro chino no encontraste medias infantiles, todas eran de adulto. Y desististe porque más que una cola de león hubiera parecido un jamón serrano atado al culo.

Tras varios intentos fallidos tuviste que ir a una mercería y dejarte una pasta insana para un leotardo de recién nacido que profanaste en cuanto llegaste a casa. Todo fuera por el disfraz de león por fascículos de Jomío.

Ayer a la salida de la escuela no paraban de salir niños con orejas de todo tipo, de conejo, de ratón, de oso, de gato y de león, y entre los de león apareció un niño caminando lentamente  con las manos en los bolsillos y la capucha del anorak puesta a 20 grados en febrero bajo el sol. Parecía un Jedi entre tanta orejita infantil. Era Jomío escondiendo sus orejas de león de bayeta de microfibra naranja. 

A ver cómo se las ingenia hoy para esconder el rabo de león que le has hecho que parece cierta parte del negro de whatsapp…


Encima no encontraste coletero con pelos y le pusiste uno que parece pelopolla.

Esta mañana parecía que llevaba un mojón colgando. 

Si supera este trance con dignidad las novatadas de la universidad le van a parecer mariconadas.



lunes, 20 de febrero de 2017

Carnaval.

Esta semana es carnaval. Que guay.

Desde que eres madre la semana de Carnaval se ha convertido en una pesadilla. Antes la semana de Carnaval era [mamá deja de leer aquí]  una excusa de puta madre para no ir a clase y pillarte una buena cogorza haciendo el anormal con tus amigos a cualquier hora del día [reengánchate aquí mamá]. Ahora significa trabajo. Y no un trabajo normal no, trabajo homemade y diy, que junto a cocinar son tus torturas favoritas. Encima el no hacerlo conllevaría la conversión de tu hijo en el paria de clase, y claro por ahí sí que no, con la autoestima de tu flor de loto no se juega. Así que encima de torturada, presionada. ¡Viva el Carnaval!.

Si se tratara de conseguir gagdets para un disfraz ya te daría por culo ya, pero a golpe de chino lo solucionarías. Pero no, resulta que el rei Carnestoltes (Rey de Carnaval) os da instrucciones de cómo tienen que ir los niños cada día, ojo no un día sólo, todos los días de la semana.

Así que llevas 15 días con las instrucciones del Rei Carnestoltes enganchadas en la nevera para que no se te olviden. Y tienes las de los gemelos clavadas a fuego lento en el cerebelo. Pero te has despistado con las de Jomío. Todo a la vez no se puede.

Este año en la clase de Jomío se disfrazan de león por fascículos.
El lunes tienen que llevar orejas de león.
El martes una cola de león.
El miércoles la cara pintada de león.
Y el jueves todo junto y se pondrán un cuerpo de león que han hecho en clase.
Lo dicho, león a cachos. Y te has despistado.


 Así que anoche, domingo 19 de febrero a las 21:41 minutos de la noche te diste cuenta de que el lunes 20 de febrero iba a ser hoy y tenía que llevar las orejas de marras.
Corriste al chino. Buscaste orejas. Y mira que tienen mierdas de todos los colores y países pero no tienen orejas de león, las tienen de rata, de vaca, de leopardo, de ornitorrinco asiático y de tigre bengala, pero de león nada.

Y en un alarde de improvisación, iluminación y creatividad suicida compraste una bayeta naranja de microfribra especial cristales y unas orejas de tigre. Y en cuanto llegaste a casa te pusiste manos a la obra. A forrar las orejas de naranja y a quedarte sin huellas digitales. Lo que cuesta clavar una puta aguja en una bayeta de microfibra… Pero a base de la mejor cabezonería manchega y tesón catalán lo conseguiste, y esta mañana tu hijo ha llevado sus orejas de león. De un león un poco raro, pero león al fin y al cabo.
Lo marrón lo pintaste con rotulador.
Si tus hijos crecen sin traumas personales van a ser dignos de estudio.

Cuando se las enseñaste anoche te preguntó si podía ponérselas justo al entrar en clase, que por la calle no hacía falta llevarlas. Se nota que tu hijo se enorgullece de las habilidades manuales de su madre tanto como de las culinarias…ejem…

Y mañana martes la cola, a ver de dónde sacas una cola de león, te quedan 12 horas para hacerte con una. Se aceptan sugerencias, consejos e incluso donaciones.

He aquí el jersey "divertido" que han llevado los gemelos, bueno uno de ellos que el otro está enfermo, no vaya a ser que nos libremos de ir al médico esta semana. Este jersey ha sido obra de la abuela porque de ser por ti le hubieras enganchado macarrones.


¡Feliz tortura digo... Carnaval, feliz Carnaval a todo el mundo!

jueves, 9 de febrero de 2017

#ElTemaDeLaSemana: La pareja tras ser padres. Cambios y adaptaciones.

El principal cambio es que tu macho alfa pasa de llamarse “churri” a “ese señor” porque es muy fácil que pase de ser tu pareja a tu compañero de piso. Por eso, en esta casa y por el bien de vuestra salud mental, física, emocional, sexual y moral es obligatorio encontrar momentos semanales para dos y disfrutarlos a conciencia, ya sea viendo juntos “Empeños a los bestia”, una cena o una siesta tontorrona con final feliz.

La principal adaptación que habéis vivido en esta casa ha sido la asunción y disfrute de las nuevas facetas que la maternidad y paternidad deja al descubierto en ti y en tu pareja. [SPOILER] Por lo general, cada faceta al descubierto es mejor que la anterior y hace que esa persona aún te guste más.
El día que descubriste que hombredepacienciainfinita con sus barbas y sus piernas peludas, era capaz de leer cuentos poniendo diecisiete voces distintas desde ancianita desvalida hasta tiranosaurus rex pasando por princesa valiente, ese día hiciste la madre de todas las ventosas en el sofá. Hasta que en lugar de dormir a las fieras terminaron los cuatro saltando y gritando en la cama como cabras montesas pero ese es otro tema.

En cualquier caso adaptarse o morir, nunca mejor dicho.





lunes, 6 de febrero de 2017

Turkey day.

En tu manchego-catalana familia tenéis una tradición muy arraigada el día de Navidad, nada de canelones o sopa de galets, no. El día de Navidad celebráis el British Turkey day (día del pavo en Inglaterra), con un par.

Es lo que tiene tener lo mejor de la Gran Bretaña y lo mejor de España convergiendo en tu casa, que se mezclan tradiciones, idiomas y flemas: la flema neurótico-perfeccionista de tu manchego padre y la flema pasivo-independiente de tu británico cuñado.

25 de diciembre, día de Navidad. 6:00 am hora peninsular.

Tu neurótico-perfeccionista padre se despierta porque oye ruidos en su cocina. SUCOCINA. Ríete  tú de la seguridad del Pentágono al lado del control que tiene tu padre de SUCOCINA. Si algún intruso (NOT AUTHORIZED) osa trajinar entre sus doscientas catorce cazuelas a cualquier hora de la madrugada tu padre se entera y se despierta. Aunque esté en La Mancha a 500km, él se entera y se despierta.
Raudo, tu padre se persona en la cocina con su dos piezas de felpa y bata, y se encuentra al británico yernísimo preparándose para torturar al pavo. Orgía a la que tu padre no duda en apuntarse, no tanto por participar en la tortura en sí como por controlar que sus dominios y utensilios culinarios no sean profanados en vano.

Tu padre no tiene ciento cuarenta y ocho cucharas de madera, tiene ciento cuarenta y ocho hijas de distintas madres: de boj, de castaño, de roble… y dos de carne y hueso, y a todas las mima por igual.

Y así empieza la ya tradicional profanación, digo preparación del pavo de Navidad al estilo inglés.

Manchego padre: “¿Cuántas patatas necesitas?” 
Británico cuñado: “Cuatro o cinco.”
Manchego padre: “A ver, pero cuatro o cinco, que no es lo mismo cuatro que cinco.” 

Tu padre como pinche toca-pelotas no tiene precio.

Ocho horas y diecisiete suspiros ingleses después, tenéis siete kilos de carne rellenos de cosas, acompañados de un desfile de verduras y carne a modo de stuffing y muchos litros de gravy (salsa).

Una de las principales verduras de acompañamiento son las coles de Bruselas, a las que tu britcuñado no soporta. Pero como buen y riguroso británico se ciñe a la tradicional receta al 200% y si al pavo hay que acompañarlo de coles de Bruselas, él compra coles de Bruselas como para alimentar a todo el cuerno de África. Eso sí, las mira y las corta con desdén y las llama “the beasts” durante todo el proceso, es su particular venganza.

El pavo siempre está muy bueno. Bueno, siempre no, el primer año que lo hicieron compraron un pavo de 9 kilazos que quedó duro y gomatoso. No había cuchillo toledano capaz de cortarle un trozo a ese culo de Kim Kardashian relleno. Estuvisteis comiendo croquetas de caucho hasta verano.

Suerte que la experiencia es un grado y ahora siempre compran un pavo de tamaño responsable para que las croquetas duren sólo hasta Semana Santa, y además queda tierno y delicioso.

Pero el clímax del turkey Day llega a la hora del postre con la llamada a vuestra familia homónima británica a tierras anglosajonas para felicitaros las fiestas.

Dos familias, dos idiomas, mucho vino y Skype. Let the show begin!

Tu britcuñado, tu hermana y tú hacéis de traductores de un puñado de abuelos y amigos españoles e ingleses medio bebidos metidos en una pantalla. Por menos han caído imperios.  

Tu madre y sus chuletas de papel: “Merri crismas tu ebri guan. Jau ar yu?“. Dolorosamente real.
Tu padre y su adorable irasuputabolismo: “Here…sun….uuufffff….very very sun …¿mucho frío por allá??..Ea…Come come here…pavo very good…mmmm…..

Y así hasta que a Shakespeare y Cervantes les sangran los oídos en sus tumbas y ya no sabéis qué, ni a quién estáis traduciendo, y acabáis brindando y  repartiendo besos, kisseshugs, love xoxos para todo el mundo.

Y brindas para que siga siendo así por muchos muchísimos años más, I love you familia, we love you beloved brit-family!