lunes, 4 de diciembre de 2017

Siempre positivo, nunca negativo.

Hace una semana saliste del armario azul compartiendo públicamente que uno de tus gemelos tiene autismo. Y oye, que maravillosa manera de recibir amor y cariño desde todas las partes del mundo hecha un bicho bola en el sofá de tu casa. Fue una experiencia religiosa (muy muy guay, para los millenials).

Y como escribir te debe alinear lo chacras porque te sienta de putísima madre, no vas a dejar de hacerlo. No pretendes erigirte como una experta en autismo porque nada más lejos de la realidad, como dice Melissa Tuya: “Yo no soy experta en autismo, yo soy experta en mi hijo, que tiene autismo”.

Una de las muchas cosas de las que te has dado cuenta con el autismo de tu hijo es que no se te va el sentido del humor ni con agua caliente y te congratulas por ello. Eso no quiere decir que no tengas tus momentos, momentitos y momentazos de drama, llorera y bajón, que haberlos haylos y los seguirá habiendo. Pero también hay momentos en los que en el mismo bajón te descubres abrazada a tu hermana llorando y diciéndole entre hipadas de mocos: “hi….hi..hiii……Leo tiene autismo….buaaaa…buaa…..no sabemos si algún día hablará…hiiiii…..y su gemelo ahí al lado...hiiii.....como una cotorra hablando con desconocidos…buaaa…que ya podría ser a veces un poquito más autista como su hermano y no dar por culo al prójimo …buaaaa…buaaa…..” Que la pobre de tu hermana no sabe si reír, llorar o las dos cosas a la vez.

Así que como el positivismo no hay que perderlo te has permitido la licencia de hacer una lista de las cosas positivas que le encuentras al autismo de tu hijo, porque no va a ser todo malo. A saber:

  • Le encanta viajar en coche. Aguanta muchísimas horas y es el pasajero ideal: no da la brasa. El problema está en que para él un trayecto no se considera viaje si no necesitas el pasaporte y tres monedas distintas. Un trayecto de 8 horas en coche lo considera un paseo por el extrarradio de su casa válido para pasar un ratito, cortito.
  • En casa no monta escándalos. No le gusta torturar a sus hermanos y no genera caos. Promueve la tranquilidad.
  • No tiene síndrome de abstinencia de mamá. Te deja cocinar, leer, atender asuntos de trabajo y lo más importante de todo: CAGAR sola. El otro sigue pensando que la intimidad en el baño está sobrevalorada.
  • No hace daño. No tiene maldad ni malas ideas. Porque tirar una escoba por la terraza desde un ático no es maldad, es una clase práctica de física mecánica y los efectos de la gravedad.
  • El mundo desaparece para él cuando los números, las letras o la música entran en contacto con su materia gris. Lo que te permite echar algunas cabezaditas rápidas muy ricas porque sabes que va a estar los siguientes 20 minutos estático en su sitio.
  • Tiene una memoria soberbia. Ha aprendido a contar en inglés hasta 100 y se sabe el abecedario de memoria hacia delante, hacia atrás, en castellano, catalán e inglés. Mejor que tú.
  • No es nada rígido. Se adapta a todo sin dificultad. Le dices: “a dormir” y él solito se va a su cama. Al otro gemelo le dices “a dormir” y sufre convulsiones y posesiones demoníacas como poco.

En realidad, tu león de tirabuzones rubios sólo tiene una cosa negativa:
  • Tiene autismo.
Pero también te tiene a ti, a su padre, a sus dos hermanos cabezotas y amorosos, a vuestras familias, amigos y un montón de gente que sin conocerlo le envía energía positiva y buenos deseos. Es un niño que lo tiene TODO :-)



lunes, 27 de noviembre de 2017

Familia especial.

Y no lo dices tú. Lo dice la Generalitat. Y es que ya es oficial. Uno de tus gemelos tiene autismo. Se le ha reconocido un 35% de discapacidad y os habéis convertido en una familia numerosa de régimen especial.

Que a ver, que tu familia era especial tú ya lo sabías, para ti la más especial del mundo. A saber:

Tienes un marido que es una gran persona y una persona muy grande (arf…arf…). Trabajador, generoso y su paciencia no conoce límites. También es otras muchas cosas como un desastre combinando niños, pantalones y camisetas. Pero sobre todas las cosas es un buen padre y tiene una complicidad maravillosa con cada uno vuestros criaturos. Su talante conciliador y sosegado le convierte en un excelente mediador de conflictos, no como tú que eres polvorilla y el cabreo se te sube a la garganta en dos segundos y tienes que hacer un esfuerzo titánico para no blasfemar en arameo y convertirte en la niña del exorcista por un vaso de leche derramado.

Vuestro hijo mayor tiene siete años y es todo un personaje. Se encuentra en una fase muy bipolar en la que pasa de ser un adorable niño inocente de siete años a un pre-adolescente faltón que quiere ver tetas, pero todas sus maestras tanto en Barcelona como en Iaioland coinciden en que es un niño con muy buenos sentimientos. Y lo es. Él, sin saberlo ni pretenderlo, os inició en el mundo del autismo porque uno de sus mejores amigos de Barcelona tiene TEA y la manera cómo se entienden y se quieren es simplemente maravillosa. Es un niño fantástico.

Los gemelos. Doble sorpresa, doble trabajo y doble esfuerzo, pero también dobles raciones de besos, abrazos y risas. Son dos gotas de agua físicamente con sus tirabuzones rubios, pero radicalmente diferentes en temperamento. Uno en un extremo de la sociabilidad y la extroversión, y el otro en el otro extremo con un diagnóstico de TEA. Tus hijos tienen que ser siempre unos intensitos, en cualquier sentido, pero siempre todo intensito. Que no haya un minuto de paz en tu casa.

El gemelo normotípico (NT), así se llaman las personas sin ningún tipo de afectación, da mucho más por culo que el otro, pero muchísimo más, ande va a parar.

Mientras que el que tiene autismo es tranquilo, observador, dulce, nada rígido y se adapta a todos los cambios, incluidos los de rutina sin dificultad, el NT es un porculero profesional. Es simpático y extrovertido hasta doler, habla por los codos y es un brujo hipnotizador de abuelos que consigue lo que le da la gana, pero cómo se cruce, y se cruza mucho por cualquier gilipollez, monta unos pollos que si sigue vivo es porque cuando no está berreando como un energúmeno es la cosa más adorable y divertida que hayas visto en la vida. Tienes serias dudas de que este gemelo cumpla la mayoría de edad porque lo vas a matar antes, ya sea por adorable o por hijo de Satán.

Y tu león azul se llama Leo. Y tiene autismo. No habla ni muestra interés comunicativo ninguno pero es la personita más dulce que has conocido en la vida. Le gustan los números, la música y los macarrones del abuelo Garri. Es un niño sumamente feliz y afortunado porque tiene dos hermanos que le veneran y están mucho por él.

Jomío entiende la situación a su manera, y es el primero en venir corriendo hacia ti a grito pelado: “¡¡Mamá, Leo me ha pedido que le haga cosquillas y se las he hecho y me ha dicho ‘quiero más’!! ¿Ves cómo ya no es tan TÍMIDO???”. Y tú cagas amor. Y vergüenza porque lo ha dicho gritando cuando salía por la puerta de la escuela delante de todo el mundo. El gemelo NT le persigue por toda la casa para darle una galleta y le da besos en la cabeza, y a ti se te garrapiña la almorrana. Después monta un pollo de tres pares de cojones porque Leo se ha interpuesto en su camino hacia la tierra prometida (aka nevera) y te entran ganas de exterminarlo, pero te contienes. Estás segura de que Leo algún día hablará para poder enviar a la mierda a su hermano gemelo cuando le dan estos arrebatos.

También hay días duros, durísimos y duros de cojones. Pero ¿qué podéis hacer cuando avanzar es la única opción? Pues aprender a disfrutar del viaje y brindar por todos los éxitos.


También seguirás encomendándote a San Zen para no matar al NT en una de sus diarias performances de drama-queen porque le has acercado una zapatilla y él quería cogerla solo pero ahora que se la has acercado ya no la quiere, pero sí la quiere, pero “yo solo, déjame, sin tu ayuda, pero ayúdame coño, ahora ya no, pero qué haces, por qué me miras, ah mira una zapatilla voy a ponérmela, ya me la he puesto, ¿por qué lloras, mamá?”. Y así.

martes, 31 de octubre de 2017

El abuelo está malito.

Te estás planteando seriamente abrir un blog que se llame Dramabuelo porque lo de tu padre no es ni medio normal. No escribes más sobre él porque no quieres abusar pero podrías retransmitir su vida a diario y sería un éxito. No sabe la humanidad el showman que se está perdiendo.

Una de las últimas, porque cada día es una, es que está enfermo. EL ABUELO ESTÁ ENFERMO. Paren rotativas que tu padre tiene tos.

Cuando tu padre está enfermo el mundo y el planeta entero debe saberlo, la humanidad debe estar debidamente informada y actualizada en tiempo real. Porque ¿sabéis qué es peor que un dramabuelo enfermo? Un dramabuelo MANCHEGO enfermo.

Viernes. 22:25h hora zulú.

Tu padre y tu madre se disponen a ver loquesea en la televisión.

Padre: “Uy iaia…cof…cof…que ya me empieza la tos, ya he pillado un garrotillo.”

Madre: “Bueno, tómate algo.”

Tres minutos y medio más tarde.

Padre: “¡Atchúúúús! ¿Ves? Ya lo he pillado. Uf, que malo me estoy poniendo por momentos…cof…cof….”

Un minuto más tarde.

Padre: “…cof…cof….uy ya tengo el cosquilleo en la garganta que precede al dolor inaguantable que precede a la fiebre fulminante Uf…ahora verás….me quedan dos semanas por delante de encontrarme fatal, vaya jodienda coño.”

Madre: “Bueno, no te agobies. Tómate algo a ver si lo cortas.”

Padre: “…cof…cof… ¿lo oyes? Esta tos ya no es como la de antes, ya me está dando fuerte….”

Dos minutos más tarde.

Padre: “Ya noto como me empiezan a doler las articulaciones, esto es que se acerca la fiebre, verás como en menos de 12 horas estoy fatal.”

Medio minuto y…

Padre: “Uf… Empieza a dolerme cuando trago. Si es que cada año igual, con el cambio de temporada me da el garrotillo. Si es que las corrientes son malísimas, ya lo decía mi madre, “hijo, cuídate de las corrientes en casa y tápate los pies que por ahí se pilla todo” y que poco caso le hacíamos a la abuela….ains…. Cof…cof….¿ves? Ea si es que ya estoy, ya estoy bien jodido.”

Madre: “A ver iaio, si te duele tómate algo para el dolor y mañana ve al médico.”

Padre: “¿Al médico? ¿Para qué? Si ya sé lo que me va a decir y lo que me va a dar. No, no, no, voy a hacerme unas hierbas de tomillo con eucalipto con siete kilos de miel, para poder seguir dando por culo”. (la última frase es cosecha tuya pero lo pensáis tu madre, tu hermana y tú al unísono).

**tu padre se levanta del sofá con los ademanes de una embarazada de septillizos en la semana 38**

Padre: “Ay… Ya se me ha puesto el dolor en todo el cuerpo. La fiebre es inminente…cof…cof… ¿oyes cómo ha cambiado la tos ahora?"

**Tu padre se dirige al estudio en lugar de al dormitorio**

Madre: "¿Pero no vas a meterte en la cama?"

Padre: "¿Sin actualizar el excel de la fiebre????"

**Tu madre pone los ojos en blanco y repita mentalmente el mantra “ommmmmmmm”**

**tu padre se mete en la cama tras blasfemar en el ordenador, se tapa con un nórdico, una manta de lana, otra manta de lana de llama chilena y llama a tu madre para que vaya a hacerle compañía.

Tu madre santa no, lo siguiente.

Padre: “Ay, que malito estoy y que poquito me quejo…jiji… Ay..iaia…guapa…me duele todo ¿ves? Estoy fatal, no sé yo si superaré esto…cof…cof…¿le hablarás bien a mis nietos de mí??” (verídico como la vida misma)

Madre: “Iaio, que es un catarro, que te vas a poner bien. No te agobies.”

Padre: “Uy no sé yo, escucha…cof…cof…”

Medio minuto más tarde.

Padre: “¿Sabes qué es lo que me iría bien ahora?”

Madre: “¿Un analgésico? ¿Unas gárgaras? ¿una piscina de morfina?”

Padre: “Un cocido madrileño y unas manitas de gorrino.”

Cuando se encuentra mal SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE se va a morir, SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE actualiza su excel de la fiebre para poder después estudiarse a conciencia y SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE le apetece cocido. Es matemático. Se la trae al pairo que sea agosto y estéis  40 grados a la sombra, él se está muriendo y reclama su última comida: un cocido. 




Tu padre de desnutrición no se muere. Palabra. Y desde luego le va a pillar con el excel de la fiebre más actualizado que tu blog.

NOTA: Siempre pido aprobación del protagonista del post de turno y le paso el borrador para que me autorice a publicarlo. Cuando le pasé el borrador de este post a mi padre su respuesta fue, y cito textualmente: "No cambies nada, está bien así, pero pon que al final tengo razón y son ¡¡tres semanas hecho polvo!!!"

lunes, 16 de octubre de 2017

Orgía de quesos.

Este fin de semana te han invitado a una orgía de 189 quesos y 50 paladares adultos. Si eso no provoca orgasmos que venga Rocco y lo vea.

Mesa central preparada para el ataque.

Hace unas semanas te invitaron a formar parte de un jurado en un concurso de quesos en la Seu d’Urgell en la Fira de Sant Ermengol, y por supuesto fue procesar la palabra queso y aceptar sin comprobar si por agenda y logística te iba bien. Si iba a haber una orgía de quesos tú tenías que estar sí o sí, así que metiste tu culo y tu campo de nabos en el coche y para el Pirineo.

A cinco minutos de llegar a La Seu uno de los gemelos vomitó el desayuno encima de jomío y tuvisteis un pequeño momento de caos entre los gritos de asco de jomío, el malestar del vomitador y el despertar de golpe del otro que iba plácidamente dormido y no le hizo ni puta gracia encontrarse en mitad de ese festival de  arcadas y peste. Llegar llegasteis. Pero en lugar de llegar con tus tres vástagos concienzudamente conjuntados llegaste con dos hobbits con resaca y un elfo indignado, menos mal que siempre llevas mudas para todos.

Una vez allí despachaste a tu Comunidad del Anillo particular con su padre al pabellón infantil y te dispusiste a asumir tu rol de respetable miembro del jurado.

El jurado estaba compuesto por 50 personas, bueno 49 personas y tú, una fagocitadora compulsiva de queso.

Había 10 mesas con 5 miembros del jurado en cada mesa. Cuando te sentaste en tu mesa te percataste de la gravedad del asunto. Todos tenían más de 50 años menos tú. Todos eran expertos en quesos menos tú. Y todos habían sido jurado en ese concurso anteriormente menos tú.

Antes de comenzar la orgía liturgia hicisteis las presentaciones pertinentes:

“Hola, me llamo Fulanito, estoy jubilado pero he trabajado durante 45 años en una conocida casa como máximo responsable de una conocida marca** de quesos blablabla”.

“Buenas, yo soy Menganito de tal, y soy socio fundador de otra marca** conocida de quesos que blablabla”.

**No vas a hacer publicidad salvo que la marca en cuestión te envíe una nevera llena de quesos a casa, sin marcar y envasados al vacío. Aceptas desde Tranchetes hasta Cabrales. En ese caso haces publicidad y el pino puente en bolas.

Y así hasta que te tocó: “¿Y tú? ¿Qué relación tienes con el queso?”
Y tú: “¿Yo? Absolutamente pornográfica, yo he venido a gozarlo”.

A los cuatro dinosaurios con gafas de tu mesa se les saltaron hasta los empastes.

En la mesa había platos, cubiertos, copas, vino tinto, agua, pan y manzanas. No entendiste el porqué de las manzanas al principio pero cuando ibas por tu decimoquinto queso te las comías a pares.

La verdad es que fue una experiencia muy interesante de la que aprendiste muchas cosas, entre ellas:
  • Que el wasabi de los quesos es un queso que en catalán se llama “tupí” y que era como una tapa de jengibre, wasabi y amoníaco. Se te abrió hasta el culo al ponértelo en la boca.
  • Que no hay que engullir la muestra de queso como si no hubiera un mañana porque después es un follón a la hora de recordar qué queso era cada uno. Todos los platos de tu mesa quedaron llenos de queso salvo el tuyo que acabó vacío, y no quedó brillante porque te cortaste a la hora de chuparlo. En una cata de vinos hubieras sido la que no utiliza la escupidera, se bebe todo el vino y acaba borracha.
  • Que las manzanas resetean el paladar. Curioso.
  • Que no tienes un paladar muy exquisito porque te gustaron todos. Cada queso era mejor que el anterior y lo pasaste fatal cuando te instaron a decidirte por un top 3. Peor que si te hubieran preguntado a qué hijo quieres más.
  • Que tu marido se las apaña con los niños mejor de lo que creías porque pensabas que en algún momento tendrías que salir a socorrerle y para nada. Aparecieron al cabo de tres horas sonriendo y tan pichis, llenos de globos y de mierda hasta las orejas de montar en ponys, que no sabes si los montaron o los lamieron.
Disfrutaste como una enana, te pusiste de queso hasta decir basta, conociste a un montón de gente interesante, olía a pies que tumbaba e hiciste ventosa en la silla, lo que viene siendo una orgía en toda regla, vamos.

lunes, 18 de septiembre de 2017

(Casi) Cuarentona molona.

Este verano, y a un año vista de cumplir 40 primaveras, has decidido arrancar la operación Cuarentona Molona porque ya va siendo hora de que te tomes en serio lo de cuidarte un poco. Porque tienes que reconocer que no te cuidas una mierda. Puede parecerlo pero no. Y no es por no haberlo intentado, ojo, que tú ganas le has puesto sobretodo durante el desayuno que te pones fina a cosas healthies pero después ya te relajas y que les den por culo a los aguacates. 

Lo primero que quieres conseguir es hacer CONTROL+Z a los efectos colaterales de vivir cerca de los abuelos, que donde antes eras cóncava ahora eres convexa.

Y como últimamente vas falta de tiempo entre Iaioland, Barcelona y la gestión de los vástagos, te has lanzado al deporte de moda (o eso dicen): el running. Footing de t o d a l a v i d a d e D i o s.

Así que anoche decidiste salir a correr. Bueno, a vomitar. Madre que tortura...

Te enfundaste un condón negro en forma de mallas, un jersey de manga larga de esquiar (aquí se suda sí o sí, por esfuerzo, lipotimia o vergüenza, pero se suda) y a la calle.

Hacía décadas que no corrías. Bueno mentira, corres detrás de tus hijos cada día pero a intervalos cortos, sin rumbo fijo y soltando amenazas y nombres de hijos al tuntún,  y no es lo mismo. Te refieres a correr de verdad, concentrada, a marcarte un Forrest Gump en toda regla. Y a la que te pusiste te vinieron de golpe a la cabeza algunas cosas que no recordabas del hecho de correr:

1. Que no te gusta una puta mierda.

2. Que dejaste de correr desde que te operaron una rodilla y el traumatólogo te prohibió deportes de impacto. Tu inflamación de esta mañana os envía saludos.

3. Que necesitas un sujetacachetes porque sujetadores compresores ya tienes, pero te rebotan los mofletes del culo cuando trotas y es harto desagradable.

4. Que empiezas caminando y no acabas de encontrar el momento de ponerte a trotar de verdad, y vas hablando para ti misma:

 “Mejor unos minutos de calentamiento caminando. 5 minutos. 7 minutos. 12 minutos… Va. En cuanto llegue a ese árbol empiezo". 

Llegas. 

"Ahora sí. Empiezo dentro de dos minutos. A en punto que será más fácil controlar el tiempo”

22:30h.

Venga ahora.”

Y de repente piensas:

“¿Pero por qué voy a correr si no me persigue nada ni nadie? ¿¿A ver qué puta necesidad tengo de huir??”

5. Que no puedes olvidarte los cascos en casa y poner la música a todo trapo igualmente en el móvil porque eres una madre. Y las madres tenéis canciones como “De nada” de Vaiana o “Let it go” de Frozen en tu playslist preferida y justo se arrancan a sonar cuando estás pasando al lado de alguien.

6. Que duele el alma cuando corres. Notas como los pulmones se abren paso por el esternón para intentar trepar por el esófago y salírsete por la boca. Horroroso.

7. Que hacerte mayor también tiene sus ventajas porque la gente joven te mira raro pero no puede importarte menos. 


8. Que corriste sólo 12 minutos, de los cuáles del tirón sólo aguantaste 5 y que tienes que volver a recoger uno de tus pulmones tránsfugos.


Conclusión: no entenderás en la vida que gracia hay en correr. No te gusta, es aburrido y doloroso. Sin embargo hay gente a la que la hace tremendamente feliz y te gustaría ser uno de ellos, así que en pro de la operación Cuarentona Molona y mientras tus meniscos no se quejen (mucho) vas a seguir intentándolo.

¿Algún consejo?

martes, 5 de septiembre de 2017

Las vacaciones matan padres.

Las vacaciones matan padres. Se dice poco y hay que decirlo más: las vacaciones aniquilan progenitores.

Las vacaciones de verano, junto con carnaval, Semana Santa, Navidades y todo lo que suponga que tus koalas de velcro tengan carta blanca para que se te enganchen a la chepa a estirarte de los pelos (literal) son de lejos, lo que más estresa a un progenitor después de verles enfermos, eso sí. Que nuestros vástagos nos estresan y los queremos a veces un poquito lejos tirando a tomar por culo, pero OJOCUIDAO como algún virus ose siquiera rozarlos. Que hay ocasiones en las que venderíamos nuestra alma al diablo para que se estuvieran quietos de una puta vez durante un rato, y si les da fiebre y se quedan chof, entonces volveríamos a vender nuestra alma al diablo para que volvieran a estar sanos y corriendo por casa, si es que lo queremos todo, coño.

La cuestión es que pasar muchas veinticuatro horas seguidas non-stop con tus pequeños asalvajados, sin rutinas y con el porculómetro a tope es agotador. Entretenido, divertido y reconstituyente, sí. Pero agotador de cojones. Al menos para ti con tus tres adorabilísimos energúmenos de tirabuzones rubios.

Si bien es cierto que los gemelos con sus dos años y ocho meses dan mucho más trabajo que el mayor, debes reconocer que están atravesando una etapa altamente comestible y maravillosa en la que empiezan a mantener sus primeras conversaciones y te m u e r e s. De hecho uno de ellos habla por los codos y el otro escucha, tienes un orador y un "pasante" (cotilla en argot manchego), no obstante cada uno a su manera presenta altos niveles de comestibilidad y eso ha hecho que este verano hayan sobrevivido, de momento.

Sin embargo el que este verano ha dado más guerra ha sido el mayor. Madredelamorhermoso…. 
Siete años. Sólo siete y dando por culo como uno de quince, o no, tal ves estés subestimando a los de quince y lo que te aguarda dentro de unos años te hará añorar esto... 

La cuestión es que ya tiene amagos puntuales de pre-adolescente y tu no estás preparada para esto. Tú tuviste un angelito rubio adorable que te veneraba por encima de todas las cosas amén y ahora está mutando a adolescente gilipollas. De hecho se ha pasado todo el verano debatiéndose entre el niño adorable que es y el adolescente gilipollas que puede llegar a ser.

Durante los conatos de adolescente cualquier cosa que le decías su respuesta era “¿En serio?” mirándote con cara de “no te enteras de nada, TÍA” y quedándose con la boca abierta como pasmado ante tu más que obvia estupidez. Pa matarlo.

“Jomío, hoy comeremos barbacoa”
“¿En serio?”

“Jomío, llévale esto al abuelo”.
¿”En serio?”

 Y este verano también ha explotado su potencial como suicida:

“Mamá, ¿vamos a correr?”

“Claro. Esta tarde vamos”.

“No, ahora”.

“Es la 1 del mediodía y estamos en mitad de La Mancha. Hay casi 40 grados ºC fuera y un -150% de humedad, ahora no es buen momento”.

“¿En serio?”.

Aquí tenías que escoger entre quedar como una cobarde o morir de insolación para callarle la boca.

A la calle, por supuesto. Dijo “en serio” pero tu cerebro entendió: “no hay huevos”.

A los 15 metros de la puerta de casa:

“Mamá, tengo caca, volvamos”. Aquí volvía a ser tu niño adorable de siete años.

Volvisteis a casa. Cagó. Volvisteis a salir. Corristeis 22 metros.

“Mamá, ahora vamos caminando y en aquel árbol (a 20 metros) damos la vuelta y volvemos a casa”.

Llegasteis al árbol y cuando os dabais media vuelta para volver a casa: 

¡¡HIIIIIP!!” Le dio la madre de todos los ataques de hipo y no podía correr e hipar a la vez. Parasteis.

“Mamá -hip- yo creo que por hoy -hip- es suficiente -hip- hemos corrido mucho -hip- ¿eh?”


“Sí mi vida, 45 estupendos metros hemos corrido, mañana más que hoy ya estamos agotadísimos".


Tu flor de loto alma de runner NO tiene, de momento sólo de futuro adolescente gilipollas en cuerpo de niño adorable.

martes, 13 de junio de 2017

Dramabuelo.

Este fin de semana pasado te has dedicado a la observación del comportamiento del abuelo común en su hábitat natural. O lo que es lo mismo, a babear y a partirte a mandíbula batiente viendo a tus padres interactuar con tus hijos, perdón SUS nietos.

Ya has hablado de tu padre en varias ocasiones aquí en el blog, exactamente aquí y aquí. Pero es que este hombre genera material diario como para escribir hasta doler.

Es un abuelo en letras mayúsculas: ABUELO. Concretamente es un especímen de la mejor especie de abuelo, es un Dramabuelo Domesticus profesionallis, cuyo comportamiento se caracteriza principalmente por:
  • Haber sido una persona normal hasta la llegada del primer nieto. Con el consiguiente empeoramiento del Síndrome del Dramabuelo a medida que llegaban los nietos sucesivos, cuyo colofón final fue el aterrizaje de la nietísima, que hizo que a tu padre los chacras se le fueran a tomar por culo.
Prueba de su etapa previa normo-humana.
¡Si hasta fue el inventor del selfie!
(y tu abuelo el del photobomb)

  • El dramabuelo protege, cubre, forra, escolta, custodia, ampara y elimina si es menester, todo elemento de la casa susceptible de lastimar la piel de sus nietos. Y si hay que cambiar todas las mesas, las cambia. Y si hay que deshacerse del horno, lo tira. Y si hay que cambiar de casa, se muda. Toda medida preventiva es poca para con sus nietos.
  • El dramabuelo protege a sus nietos de los males que acechan en el hogar, pero no protege el hogar de los nietos que le acechan. Y así tras un fin de semana en su casa se encuentra con los electrodomésticos bloqueados, las paredes pintadas de cera naranja, el mando de la tele perdido y su mano de madera de rascarse la espalda escondida en un radiador del pasillo. Y él sonríe, feliz.
  • Cuando uno de sus nietos pestañea, aunque el dramabuelo se encuentre en la otra punta de la casa, entona su famoso “Este/a niño/a tiene XXXXX” (sustituir las X por sed, hambre, frío, calor, dolor, algo, ALGO, ALGO GORDO, ALGO GORDO Y GRAVE YA TARDAMOS EN IR A URGENCIAS).
Pero la involución del hermoso ejemplar de varón caucásico valiente y “eixerit” que era tu padre a Dramabuelo Domesticus profesionallis también ha aportado sus fantásticas ventajas.

Porque sólo un dramabuelo intenso hasta doler, se enorgullece de quedarse sin víveres en la casa tras abastacerse apenas 24 horas antes.
Tú si haces la compra semanal un viernes y el domingo ya han desaparecido 12 yogures de la nevera, te cagas en las pirañas que tienes en casa. Sin embargo, el dramabuelo hace la compra como para sobrevivir a un apocalipsis nuclear y si aún y así, en un fin de semana le dejáis la despensa tiritando de frío, él contento y orgulloso te dice: “El salmón que he ahumado es para ti. Y las 73 croquetas, los macarrones, las lentejas, todo el pescado fresco y estos 32 yogures para mis nietos".


¿Cómo no quererle???? :-)
¡Muchas felicidades papá!
Te queremos (y te necesitamos) hasta el infinito y más allá.